martes, 6 de noviembre de 2012

Recuento fotográfico: SwáSthya Day

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El sábado 27 de octubre tuvimos nuestro primer maratón de prácticas. Un día completo con cinco poderosas clases para profundizar en las técnicas y los conceptos de Nuestra Cultura. Aquí algunas fotos. ;)

Así empezó el día después de una semana de lluvias.

La primera clase, sobre técnicas de limpieza orgánica.

Un delicioso desayuno.

Algunos recibían sus primeros rayos del sol en la terraza.



Una práctica en círculo.


Algunos ayudaban a preparar el almuerzo.

Risas.

Poniéndose al día con la lectura.

Parte del almuerzo.

Nos comimos unos poderosos sandwiches de almuerzo.



Un descanso al sol entre práctica y práctica.





Receta para sorprender: Chutney de tomates

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8 tomates maduros
½ litro de agua
2 cucharadas de aceite
2 cucharadas de mostaza negra en grano
3 ajíes picantes frescos, picados
5 clavos de olor
2 hojas de laurel
1 varita de canela
1 cucharada mediana de comino en grano
2 cucharaditas de cilantro molido
1 cucharada de jengibre fresco, rallado
4 cucharadas de azúcar

Pelar los tomates y hacerlos puré, agregándoles el agua. Calentar el aceite a fuego moderado en una cacerola mediana. Incorporar los granos de mostaza. Tapar y esperar unos instantes hasta que la mostaza deje de saltar. Agregar el jengibre y el resto de las especias, remover para que no se queme. Luego incorporar el puré de tomates, removiendo siempre con cuidado.
Mantener en cocción durante veinte a treinta minutos, sin tapar, removiendo siempre, hasta que adquiera una consistencia bien espesa. Agregar el azúcar y aumentar el fuego, removiendo durante cinco minutos con movimientos rápidos, hasta que adquiera la consistencia de una salsa de tomates muy espesa. Retirar el palito de canela, las hojas de laurel y los clavos. Verter el preparado en un cuenco y servir acompañando una comida completa o como entrada con chappati.
Receta extrída del libro La dieta del Yôga de Edgardo Caramella.
Foto: fuente externa.

martes, 8 de mayo de 2012

El sembrador

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Una tarde de otoño subí a la sierra
y al sembrador, sembrando, miré risueño.
¡Desde que existen hombres sobre la tierra
nunca se ha trabajado con tanto empeño!
Quise saber, curioso, lo que el demente
sembraba en la montaña sola y bravía;
el infeliz oyóme benignamente
y me dijo con honda melancolía:
-Siembro robles y pinos y sicomoros;
quiero llenar de frondas esta ladera,
quiero que otros disfruten de los tesoros
que darán estas plantas cuando yo muera.
Por eso cuando al mundo, triste contemplo,
yo me afano y me impongo ruda tarea
y sé que vale mucho mi pobre ejemplo,
aunque pobre y humilde parezca y sea.



¡Hay que luchar por todos los que no luchan!
¡Hay que pedir por todos los que no imploran!
¡Hay que hacer que nos oigan los que no escuchan!
¡Hay que llorar por todos los que no lloran!
Hay que ser cual abejas que en la colmena
fabrican para todos dulces panales.
Hay que ser como el agua que va serena
brindando al mundo entero frescos raudales.
Hay que imitar al viento, que siembra flores
lo mismo en la montaña que en la llanura.
Y hay que vivir la vida sembrando amores,
con la vista y el alma siempre en la altura.

Blanco Belmonte

domingo, 6 de mayo de 2012

La terminología del SwáSthya

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Es común en nuestras clases escuchar el nombre de las técnicas en su idioma original. Tratándose de Yôga ese idioma es el sánscrito.

Para un nuevo puede ser difícil de entender, pero luego de familiarizarse con la terminología usada, los nombres de las técnicas pasan a ser completamente comprensibles y le brindan al alumno la posibilidad, por ejemplo, de poder practicar con un instructor que hable un idioma diferente cuando está de viaje.

La nomenclatura utilizada está sistematizada dividiendo los nombres de las técnicas en prefijos, radicales y sufijos. Mientras más prefijos tenga un nombre, más información nos brindará sobre la técnica. Utilicemos un ejemplo: mahá parshwa padma jánushírsh ásana.


El sufijo siempre nos informará la familia o el tipo de técnica. En este caso nos informa que es un ásana, o sea, una técnica corporal.

El radical nos especifica cual de los individuos de aquella familia. En este caso jánushírsh. Si sabemos que jánu quiere decir rodilla y shírsh cabeza, entonces podemos deducir que se trata de una técnica corporal en el que la cabeza y la rodilla se unen.

Por último, los prefijos nos van a indicar qué variación de la técnica realizaremos. En este caso tenemos tres indicaciones mahá parshwa padma. El orden en que deberán ser interpretadas será siempre de derecha a izquierda. Entonces concluimos que estamos hablando de una técnica corporal en que la cabeza se une a la rodilla con un pie en padma, o sea, con el empeine apoyado en el muslo contrario; después viene parshwa, informando que la variación es de flexión lateral; y por último el término mahá, que determina que el grado de la flexión es el máximo posible.

Es bueno siempre recordar que el Yôga tiene más de 5,000 años de existencia, lo que ha generado muchas divergencias entre los nombres de las técnicas utilizadas por cada escuela, por lo que resulta muy sensato adoptar una actitud de tolerancia hacia esa multiplicidad de nombres o incluso de pronunciación y formas de escribirlos.

Para familiarizarse más con el tema lea el capítulo A terminologia do SwáSthya Yôga del Tratado de Yôga de DeRose.

jueves, 26 de abril de 2012

Coreografías de SwáSthya

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Una de las principales características de nuestro método es haber rescatado una manera muy arcaica y ancestral de ejecutar los ásanas (técnicas corporales); esto es, uniéndolas en secuencias encadenadas sin repetición.
Esa característica es un gran diferencial. Permite que surjan coreografías de técnicas corporales verdaderamente poderosas, que destruyen aquellos estereotipos de "paz y tranquilidad" y dejan espacio para una nueva idea de fuerza y energía.
Al final, Shiva, creador de esta filosofía, entró a la mitología con el título de Natarája, Rey de los bailarines; y su danza representa ese mismo ciclo de destrucción y creación.
Escríbenos y agenda una visita para conocernos.

miércoles, 11 de abril de 2012

Una técnica para ampliar la consciencia emocional

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Dentro de todo el espectro de técnicas utilizadas en el SwáSthya Yôga, se encuentran los pránáyámas, que son técnicas de captación y expansión de bioenergía a través de respiratorios.
En general, a través de estas técnicas ampliamos no sólo nuestra vitalidad, sino que también trabajamos profundamente el plano emocional; trayéndolo hacia la esfera de lo consciente, objetivo sumamente importante para quien quiere mejorar su rendimiento en el ámbito deportivo, en los estudios o en su profesión. Y sobre todo para quien quiere desarrollar un trabajo de autoconocimiento y evolución.
Dentro de nuestra sistematización, existen más de medio centenar de respiratorios codificados.
Uno de los más importantes, y que forma parte de nuestra práctica básica, es nadí shôdhana pránáyáma; la respiración alternada (también conocido como vamah krama).
Para realizarlo siéntese en una posición firme y confortable, en que la columna esté impecablemente extendida.
  1. Con el dedo mayor de su mano derecha, obstruya su fosa nasal derecha e inspire por la fosa nasal izquierda.
  2. Retenga el aire en los pulmones por unos segundos y cambie de fosa nasal en actividad, obstruyendo la fosa nasal contraria.
  3. Ahora exhale por la fosa nasal derecha.
  4. Repita todo el proceso de manera inversa. Ahora inspirando por la fosa nasal derecha y exhalando por la izquierda.
  • Observe que la fosa nasal en actividad es alternada siempre que los pulmones están llenos.
Si quiere conocer otros pránáyámas y las demás técnicas que componen nuestra práctica, lea el libro Yôga Avanzado de DeRose, o entra en contacto y realiza una clase de prueba.
¡SwáSthya!