viernes, 8 de agosto de 2008
Música buena onda: Jason Mraz.
Código de ética del Yôgin: Astêya.
Ya vimos la primera y segunda normas éticas del yôgin: Ahimsá y Satya. Ahora nos toca conocer la tercera: Astêya, no robar.
- El yôgin no debe apropiarse de objetos, ideas, créditos o méritos que sean debidos a otro.
- Es evidente que, al hacer uso en clases, entrevistas a órganos de comunicación y textos escritos o grabados, de frases, definiciones, conceptos, métodos o símbolos de otro instructor, su autor debe ser siempre honrado a través de la cita y/o derecho autoral, conforme el caso.
- Deshonesto es prometer efectos que el Yôga no puede proporcionar, así como ofrecer beneficios exagerados o irreales y, principalmente, curas de cualquier naturaleza: física, psíquica o espiritual.
- Un instructor de Yôga no debe robar alumnos a otro instructor.
- En consecuencia, será antiético que un instructor se instale para dar clases en las proximidades de otro profesional de la misma línea de trabajo, sin consultarlo previamente.
- Se considera deshonesto que el instructor cobre precios irrisorios, pues, además de desvalorizar la profesión, estará robando el sustento a los demás instructores que se dedican exclusivamente al Yôga y necesitan vivir con dignidad y sustentar a sus familias como cualquier otro ser humano.
- Tal procedimiento estaría, además, robando a la Humanidad el patrimonio cultural del Yôga, ya que sólo podría enseñarlo a precios innobles quien tuviera otra forma de sustento y, por lo tanto, no se dedicara a tiempo integral al estudio y auto-perfeccionamiento en esta filosofía de vida, lo que culminaría en una gradual pérdida de calidad hasta su extinción total.
Precepto moderador:
La observancia de astêya no debe inducir al rechazo de la prosperidad cuando ella representa mejor calidad de vida, salud y cultura para el individuo y su familia. Con todo, la opulencia es un robo tácito.
Fuente: Libro "Yôga Avanzado, SwáSthya Yôga Shastra" del Maestro DeRose.
Cooltura y chulería en video
domingo, 3 de agosto de 2008
Sin razón evidente...

Samádhi
Samádhi es el estado de hiperconciencia, de megalucidez, que proporciona el autoconocimiento, así como el conocimiento del Universo.
Existen así dos tipos de samádhi, el sabíja samádhi y el nibíja samádhi.

El sabíja samádhi, o samádhi con simiente, es un estado de conciencia que puede ser traducido como pre-iluminación y está al alcance de cualquier practicante saludable y disciplinado, que haya pasado por todos los estadios anteriores y permanecido en cada uno de ellos el tiempo prescripto por su Maestro.
No hay peligro ni misticismo alguno. Es sólo un estado de conciencia.
El nirbíja samádhi es el estadio final, en que el practicante alcanza la meta del Yôga, el coronamiento de la evolución del ser humano. No hay cómo describirlo. Se cuenta que, cuando los discípulos del iluminado Rámakrishna le pedían que explicara lo que era el samádhi, el Maestro simplemente entraba en samádhi.
Acéptese solamente que el fenómeno es un estado de conciencia que está muchas dimensiones por encima de la mente y, por eso, es imposible comprenderlo por medio de mecanismos mentales, lógica o cultura. Esas herramientas sólo serán útiles después que el fenómeno haya sido experimentado, para conceptualizarlo.
Fuente: Libro "Yôga Avanzado, SwáSthya Yôga Shastra" del Maestro DeRose, Editora Kier.
En la foto la Instr. Gabriela Santermer de la Sede Decana en Argentina. Tomada por Alejandra Buraschi.